14 ene 2011

Gracias por la "locura"

Mi maldita manía de dejar todo escrito y no pasarlo al blog. Me daré el tiempo de hacerlo hoy :B

Crónica del Diario Clarín sobre partida de Bielsa:

"Fueron miles las camisas negras que invadieron anoche el Estadio Monumental. No era un funeral. Pero casi. Porque el partido amistoso de las selecciones de fútbol de Chile y Uruguay, el último que jugó la “roja” bajo la batuta del argentino Marcelo Bielsa, se transformó en una explosión de ira y amor cuando una bandera chilena gigante se instaló en la cancha con un mensaje: “Don Marcelo Bielsa Chile le agradece”.
El estallido, inédito, fue una escaramuza en la guerra del fútbol que se vive en cada rincón del país luego de la sorpresiva operación que dejó fuera de la presidencia de la Asociación Nacional del Fútbol (ANFP) a Harold Mayne-Nicholls, desatando la partida de Bielsa.
Y fueron miles lo que llegaron con camiseta negra al estadio en señal de ira y duelo por Bielsa.
Una rebelión que también apuntaba a La Moneda . Pero la osadía es la clave de Sebastián Piñera. Y fue su ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, el que irrumpió estos días con la bandera de la “nueva derecha”, el sello fundacional del presidente, el que sorteó el peligro jugando en el área chica: “Llegaré con camiseta y calzoncillos negros al estadio”, anunció.
Hinzpeter se alineó con el bando de Bielsa y Mayne–Nicholls, en la batalla más potente que hoy se libra en las calles, la política y las finanzas: la propiedad del fútbol. Lo mismo hizo la mejor carta presidencial de Piñera después del rescate de los mineros: el ministro de Minería Laurence Golborne.
Y jugaron bien. Porque los cien años de la selección chilena, justo en el momento en que la “roja” –bajo la batuta de Bielsa– lograba su mejor ciclo histórico, era la fiesta perfecta para el cierre de un año de galope profundo. Terremoto y maremoto, elecciones presidenciales con la derecha llegando a La Moneda por el voto después de 50 años, rescate de 33 mineros atrapados a casi 700 metros bajo tierra durante 70 días, fueron hitos que marcaron a un país. Todo se frustró.
Y se convirtió en ira. Y drama. Porque en cosa de días súbitamente la Asociación Nacional de Fútbol cambió de timonel y Mayne–Nicholls fue eyectado en una votación digitada por los clubes grandes.
Una operación que provocó una rebelión que nadie esperaba.
Un día antes de la elección, Bielsa dio una conferencia de prensa para anunciar que si Jorge Segovia, el español que salió del patio trasero de las finanzas, el dueño de la universidad privada Sek, salía elegido, él se iba. Y Mayne–Nicholls perdió. Y desató la ira en las calles.
Fue entonces que surgió el trofeo en juego. No era la Copa América, sino el Canal del Fútbol (CDF), valuado en US$ 658,6 millones. Mayne–Nicholls no quería venderlo, sino repartir sus frutos entre los 32 clubes de la ANFP. Segovia quiere vender. Y así la torta a repartir sumará varios ceros.
La elección acaparó las primeras planas y la atención mayoritaria. Fue el barómetro del fervor popular que concita el “Loco Bielsa” al transformar el fútbol en una fiesta de fuegos artificiales. Por primera vez los chilenos salían a la ofensiva, a ganar, a pelear cada pelota. Tres delanteros y un medio campo inédito de cuatro sellaron su esquema. Y cautivaron. Por eso la hinchada partió a la caza de los culpables.
La primera sospecha apuntó a La Moneda . El desaire de Bielsa al no saludar a Piñera al regreso del Mundial fue un duro golpe para el presidente. No lo olvidaría. Y estaba en el área para jugar. Con una inversión de cerca de US$ 5 millones es dueño del 12.5% de la sociedad Blanco y Negro (Colo Colo, el más popular de Chile).
Su amigo y subsecretario de Deportes, Gabriel Ruiz Tagle, también fue sentado en el banquillo. Nadie olvidó que calificó como una pérdida “emocional y económica” la venta de sus acciones en Colo Colo, obligado por un dictamen de Contraloría: no era compatible. Con su 24,5 de las acciones obtuvo cerca de US$13,1 millones. Y el comprador fue el empresario y consuegro del presidente Piñera.
Anoche, la furia de la hinchada, donde las mujeres de negro ocuparon un rol relevante, la acaparó el nuevo presidente de la ANFP. “¡Segovia! ¡Segovia!, c... de tu madre, por tu culpa el Loco se nos va”, fue el grito que compitió con “¡Bielsa querido, los chilenos no te vamos a olvidar!”.
No había dirigentes de los grandes clubes en la tribuna. Evitaron la carnicería. Pero es sólo el comienzo de una rebelión que un escritor graficó así: “Los caprichos empresariales encarnados por Segovia nos sacan a Bielsa y desploman nuestro sueño”. En el diario El Mercurio , el columnista Cristián Warnken decía que “dan ganas de exiliarse de Chile”.
La cara pelada, los traseros al aire de los hinchas en el estadio que se bajaron los pantalones y calzoncillos en signo de protesta fue una señal de que ya nada será igual sin Bielsa. La guerra del fútbol recién comienza. Pero el sueño se esfumó.
Si ayer la rebelión de los pingüinos sorprendió a la ex presidente Michele Bachelet, ahora es la guerra del fútbol la que grafica que la explosión popular cambió de blanco y de tono. La gente no está dispuesta a que le arrebaten la última fiesta popular que la hace palpitar. Y esta vez los empresarios y financistas que quieren repartirse la torta tendrán que enfrentarse a la furia de la hinchada. “¡Bielsa no se va!!”, era el grito al final del partido. La guerra del fútbol recién comienza. Y Bielsa fue el autor del cambio."


NOTABLE !



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